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Quizá hayas oído hablar a estas alturas de la microbiota. Incluso puede que también hayas escuchado que hay una relación estrecha entre la calidad de la misma y nuestro estado anímico. Sin embargo, puede que aún no hayas entendido muy bien qué es el llamado eje intestino-cerebro, y hoy te lo vamos a explicar.

Pero vamos por partes, primero vamos a hablar sobre la microbiota intestinal para entender, en primer lugar, de qué está compuesta y qué papel juega en la regulación de nuestra salud. Sigue leyendo y descúbrelo.

¿Qué es la microbiota intestinal?

La microbiota o flora intestinal, es la comunidad de microorganismos que reside en el tracto gastrointestinal humano, especialmente en el intestino grueso o colon. Está compuesta principalmente por bacterias, aunque también incluye hongos, virus y otros microorganismos.

Desempeña un papel crucial en nuestra salud y bienestar. Estos microorganismos ayudan en la digestión y absorción de nutrientes, sintetizan vitaminas esenciales (como la vitamina K y algunas del complejo B), metabolizan compuestos complejos que no podemos digerir por nosotros mismos, y contribuyen al desarrollo y maduración del sistema inmunológico.

Además, la microbiota intestinal desempeña un papel importante en la protección contra patógenos dañinos, ya que ocupa espacio y nutrientes que podrían ser utilizados por microorganismos nocivos. También ayuda a regular la respuesta inmunitaria, evitando respuestas inflamatorias innecesarias y promoviendo un estado de equilibrio.

El eje microbiota-intestino-cerebro

El eje microbiota-intestino-cerebro o eje intestino-encéfalo, es un sistema de comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro. Implica la interacción y la influencia mutua entre la flora intestinal, el sistema nervioso entérico (el sistema nervioso del tracto gastrointestinal) y el sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal).

Está mediado por señales bioquímicas, neuronales e inmunológicas. El intestino y el cerebro están conectados a través de nervios, como el nervio vago, que transmiten información y señales entre ambos órganos. Además, la microbiota produce metabolitos y moléculas bioactivas que pueden influir en el sistema nervioso y el funcionamiento cerebral.

Relación entre la microbiota y el cerebro

Ahora vamos a hablar de la relación entre el intestino y el cerebro. Este sistema de comunicación tiene un papel fundamental en la regulación de diversas funciones fisiológicas y en la salud mental. La flora intestinal puede influir en el estado de ánimo, el comportamiento, el estrés y la respuesta emocional. Por ejemplo, se ha observado que las alteraciones en la composición de la microbiota pueden estar relacionada con trastornos del estado de ánimo, como la depresión y la ansiedad.

A su vez, el estrés y los trastornos emocionales pueden afectar la flora intestinal y su equilibrio. El estrés crónico, por ejemplo, puede alterar la composición de la microbiota y afectar la barrera intestinal, lo que puede contribuir a la inflamación y a problemas digestivos.

Cómo cuidar el eje intestino-cerebro

Implica adoptar medidas que promuevan un equilibrio saludable entre la microbiota intestinal y el cerebro. Es decir, para cuidarlo es necesario llevar a cabo medidas activas. Aquí hay algunas estrategias que puedes seguir:

  • Alimentación equilibrada: consumir una dieta rica en alimentos integrales, como frutas, verduras, granos enteros, legumbres y alimentos fermentados, puede promover la diversidad y la salud de la microbiota. Limitar el consumo de alimentos procesados, azúcares refinados y grasas saturadas puede ayudar a mantener un ambiente intestinal saludable.
  • Probióticos y prebióticos: los probióticos (como los productos Winbiota) son microorganismos beneficiosos que se encuentran en ciertos alimentos o suplementos y pueden ayudar a mejorar la salud de la microbiota intestinal. Los prebióticos son fibras no digeribles que alimentan a las bacterias beneficiosas en el intestino. Consumir alimentos probióticos, como el yogur o el kimchi, y alimentos ricos en prebióticos, como los espárragos o las alcachofas, puede ser beneficioso.
  • Evitar el estrés crónico: el estrés crónico puede afectar negativamente el eje cerebro-intestino-microbiota. Es importante adoptar estrategias de manejo del estrés, como la práctica regular de técnicas de relajación (como la meditación, el yoga o la respiración profunda) y encontrar actividades que promuevan el bienestar mental.
  • Dormir adecuadamente: el sueño adecuado es esencial para la salud en general y también para que la relación entre cerebro e intestino sea más equilibrada. Intenta mantener una rutina de sueño regular y crear un ambiente propicio para un buen descanso.
  • Actividad física regular: el ejercicio regular puede tener efectos positivos tanto en la salud intestinal como en la salud cerebral. Intenta incorporar actividad física moderada en tu rutina diaria.
  • Evitar el uso excesivo de antibióticos: los antibióticos pueden afectar negativamente la microbiota intestinal al eliminar no solo las bacterias dañinas, sino también las beneficiosas. Utiliza los antibióticos solo cuando sea necesario y sigue las indicaciones de tu médico.
  • Consultar con un profesional de la salud: si tienes problemas gastrointestinales persistentes o problemas de salud mental, es importante buscar la orientación de un médico o especialista en gastroenterología o psiquiatría. Ellos podrán evaluar tu situación de manera adecuada y proporcionarte recomendaciones específicas para cuidar tu eje intestino-cerebro.

Recuerda que cada persona es única y puede tener necesidades específicas. Es importante encontrar el enfoque que funcione mejor para ti y mantener un estilo de vida saludable en general.

Winbiota

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